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La Comunidad Valenciana confía su futuro a las nuevas tecnologías sanitarias y al "Modelo Alzira"

Si algo ha puesto de manifiesto la crisis económica es que la sostenibilidad del sistema sanitario no solo pasa por realizar ajustes. Los nuevos tiempos imponen nuevos enfoques, que permitan sustituir los actuales modelos, ya obsoletos. La imaginación es ahora más importante que nunca, y aquellas regiones previsoras que hayan tenido visión a largo plazo estarán mejor situadas para salir de la crisis. En la Comunidad Valenciana, el giro hacia un sistema sostenible se ha dirigido al refuerzo de la Atención Primaria, la centralización de compras, la colaboración público-privada y la apuesta por las nuevas tecnologías.

Cuando algunos empiezan ahora a hablar de herramientas como estas, la Comunidad Valenciana acumula años de experiencia: diez años de colaboración público-privada; 15 con su central de compras… Esta visión es la que ha permitido, según el consejero de Sanidad, Luis Rosado, que una comunidad autónoma “históricamente infrafinanciada”, con un gasto sanitario por habitante 200 euros menos a la media nacional, consiga hoy unos resultados en salud similares al resto.

Porque lo cierto es que todas esas estrategias ofrecen ahorros importantes al sistema, cuantitativa y cualitativamente, según se puso de manifiesto en la jornada La Sanidad en la Comunidad Valenciana, organizada por el EG, en colaboración con la Generalitat Valenciana, la Agencia Valenciana de Salud y el Centro del Investigación Príncipe Felipe y el patrocinio de Merck y Baxter.

El impacto de las TIC

Si hay un activo importante en la Comunidad Valenciana, son las nuevas tecnologías. La estrategia de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en Sanidad suma años de experiencia y un gasto nada comparable a sus ingresos. Según indicó Gregorio Gómez, director de Sistemas de Información de la Consejería de Sanidad, la inversión ronda los 32 millones de euros anuales, y el retorno los 373, y eso sin contar con valores que son imposibles de cuantificar.

Cualitativamente, sin embargo, los beneficios son obvios en torno a la ‘joya de la corona’ de los ordenadores valencianos: el sistema de información poblacional, que impacta directamente en el resto de los sistemas y que se complementa con otras grandes realidades como Abucasis (programa en el que nunca hay menos de 6.000 personas trabajando en él); Orion Clinic o la Historia de Salud Electrónica, una red que incluye ya más de 40 millones de informes, cuando otras comunidades solo manejan unos cuantos centenares.

Hoy, la Comunidad Valenciana es la única que tiene una estructura informática similar, lo que le ha permitido liderar también el proyecto europeo epSOS, que pretende lograr la interoperabilidad entre países: Italia participa en él con 200 ciudadanos; Francia no ha puesto número; España participa con la comunidad valenciana y 5.200.000 habitantes.

Impacto en el gasto

Puesta la base, el siguiente paso era aprovechar al máximo el impacto y desarrollo de los sistemas de información. El gasto farmacéutico ha sido un buen reto. En 2010, la consejería se marcó como objetivo alcanzar la tasa plana de crecimiento. Lo consiguió en el ámbito ambulatorio, pero en 2011 lo extendió también al ámbito hospitalario.

Cierto es que en el gasto por receta han influido las medidas centrales de reducción de precios, pero la Comunidad Valenciana no quiere dejar de quitarse medallas. “El año pasado nuestra comunidad fue de las pocas que acabó con crecimiento cero en número de recetas. Seguir la media nacional habría implicado un gasto de 21,3 millones de euros más. A día de hoy seguimos en cifras negativas. Entendemos que eso solo puede ser imputado a la Agencia Valenciana de Salud, como las medidas implementadas en el sistema de información o las notas informativas enviadas a los pacientes”, explicó José Luis Trillo, subdirector general de Farmacia.

Cabe añadir además que la consejería no solo ha mejorado la gestión de la demanda en el ámbito ambulatorio. Las desviaciones al ámbito hospitalario se redujeron, según sus cifras, en un 7 por ciento en 2010.

Modelo en expansión

Las TIC no son las únicas responsables de una buena gestión del gasto farmacéutico valenciano. El modelo Alzira que hizo a la comunidad pionera hace 16 años y que ahora se ha extendido a la Comunidad de Madrid y planea llegar a Castilla-La Mancha también ha tenido algo que ver.

Según Elisa Tarazona, directora de organización y gestión asistencial de Grupo Ribera Salud, el modelo público-privado mejora la sostenibilidad y genera un doble beneficio económico para la Administración. Por un lado, ahorra 20 millones de euros en farmacia ambulatoria y por otro su coste es un 25 por ciento inferior a la media de la gestión pública. Además, no modifica las características públicas de la asistencia. “Al ciudadano no le preocupa quién gestione, sino cómo“, dijo.
Viejos retos, nuevas fórmulas
Los expertos coinciden: el secreto para salir de la crisis está en hacer cosas nuevas. Seguir haciendo lo mismo de antes no llevará a nada. La jornada sobre la sanidad valenciana organizada en el Centro de Investigación Príncipe Felipe puso dos ejemplos concretos. El primero incide en el cambio radical para situar la Atención Primaria como eje del sistema y en la búsqueda de nuevas figuras. Ahí ha entrado con fuerza el colectivo de enfermería, con las enfermeras gestoras de casos.

Estos nuevos profesionales han conseguido, según puso de manifiesto José Ramón García-Noblejas, presidente de la Sociedad Valenciana de Enfermería en Atención Primaria, reducir la bolsa de pacientes ocultos del 91 al 48 por ciento; disminuir un 77 por ciento las visitas a urgencias y un 70 por ciento los ingresos hospitalarios.

Nuevas fórmulas se necesitan también en relación al envejecimiento y la cronicidad. Domingo Orozco, vicepresidente de Semfyc, hizo un repaso a las estrategias que hoy son más necesarias: identificar los pacientes de mayor riesgo y mejorar la comunicación entre profesionales. En ello incide precisamente el Plan valenciano de Atención a Pacientes Crónicos. Pero allí, los nuevos modelos incluyen la atención integrada a domicilio, que permite atisbar la nueva oportunidad que esconde esta otra colaboración público-privada. Luigi Antoniazzi, director general de Baxter, ofreció el caso de los 3.500 valencianos en diálisis. De ellos, 3.251 siguen acudiendo al hospital y solo 234 reciben tratamiento de diálisis peritoneal domiciliaria. Esta estrategia, sin embargo, no solo mejora la calidad de vida de los pacientes sino que ahorra 14.000 euros por persona.

Fuente: Grupo RiberaSalud

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